Tipos de arquitectura según su funcionalidad y estilo

La arquitectura nos rodea por todas partes. Al fin y al cabo, es un arte y una ciencia presente en todos los edificios que vemos nada más salir a la calle. Pero ¿sabemos realmente cómo definirlos? Aquí vamos a hacer un repaso por los diferentes tipos y estilos arquitectónicos para que, a partir de ahora, puedas reconocerlos e identificarlos más fácilmente.

¿Cuáles son los principales tipos de arquitectura?

A nivel general podemos hacer una primera distinción entre tres. Son estos:

  • La arquitectura popular. Es cualquier construcción llevada a cabo por cualquier artesano o ciudadano de a pie como escasos conocimientos técnicos y nula formación específica. Aquí podríamos identificar, por ejemplo, algunas casas rurales o las cuadras que se utilizan para guardar el ganado. Para su edificación suelen emplearse materiales muy muy sencillos como, por ejemplo, la piedra, la madera o el ladrillo. Lo natural juega un papel clave en ella.
  • La arquitectura común. Aquí se engloban todas las construcciones cuya principal función es la practicidad, es decir, satisfacer de la forma más útil posible una necesidad. Por lo tanto, lo que prima en ellas no es el diseño, si no lo útil que puedan llegar a ser.
  • La arquitectura histórica y/o estilística. La más importante de todas, al menos, a nivel artístico. En este punto es posible hablar de todos los monumentos como, por ejemplo, catedrales, iglesias o edificios públicos de valor. Hay una gran variedad y los estilos varían en función de la época en la que hayan sido construidos. Podemos citar, por ejemplo, las edificaciones renacentistas, góticas, barrocas…

La función de la arquitectura, otro buen modo de realizar una división por tipos

¿Para qué sirve un edificio? Es decir, ¿con qué objetivo se ha construido? Sin duda, esta es una pregunta clave a la hora de analizar cualquier edificación. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de que todas las construcciones tienen una finalidad.

En base a esto, podemos distinguir, en primer lugar, la arquitectura civil. Se trata de aquella que abarca todos aquellos edificios y monumentos destinados a la población en general. Se trata de enclaves de uso común como, por ejemplo, parques, puentes o teatros, así como las dependencias desde las cuales la Administración Pública y el gobierno local, regional y nacional llevan a cabo sus funciones. Solo tienes que pensar en el valor artístico del Congreso de los Diputados.

Por su parte, otro tipo de arquitectura muy habitual en nuestro entorno es la militar. Castillos, fortalezas, murallas… Sin duda, ejemplos muy característicos de ella. Todas estas edificaciones se construyeron en su momento con un fin muy claro: proteger un determinado territorio de los ataques, los asaltos y las conquistas por parte de pueblos vecinos.

Con la arquitectura militar sucede algo curioso. Cuando se construyeron esas edificaciones a las que hicimos referencia anteriormente, tenían un objetivo meramente práctico y funcional. Sin embargo, con el paso de los años, han ido adquiriendo valor estilístico hasta convertirse en algunos de los monumentos más visitados de nuestro país.

Pero, si hablamos de un tipo de arquitectura especialmente abundante y de interés en España, tenemos que hacer referencia obligatoriamente a la religiosa. Iglesias, catedrales, capillas, mezquitas, sinagogas… Podríamos no acabar nunca de citar ejemplos. Se trata, de forma habitual, de construcciones muy ornamentadas y de grandes dimensiones que siguen conservando su función original, es decir, rendir culto. Sin embargo, la mayoría de ellas se mantienen gracias también a su interés turístico.

Principales estilos arquitectónicos

Hacer un repaso por todos los estilos arquitectónicos existentes hasta la fecha es imposible. De hecho, solo la tarea de citarlos sería una utopía ya que cada período histórico y civilización ha tenido uno o varios. Por ello, nos hemos limitado a elegir tres con especial representación tanto en España como en el resto de Europa:

  • La arquitectura romana. Fue aquella que dejaron los invasores de la península en la época del Imperio Romano. Dentro del territorio nacional, el Acueducto de Segovia es el ejemplo más evidente. Sin embargo, hay muchos otros. Solo tenemos que pensar en el Teatro Romano de Mérida, por ejemplo. De hecho, allá donde haya un arco, una columna o una grada antigua, probablemente esté presente esta corriente. El mármol y el ladrillo fueron los materiales estrella durante la época en la que este estilo era el predominante.
  • La arquitectura neoclásica. Tal vez sea menos conocida para el gran público, pero también está muy presente a nuestro alrededor. Se caracteriza por dar prioridad a los detalles y a la estética, pero sin llegar a un nivel ornamental tan sobrecargado como la barroca. Las decoraciones se basan en espejos, molduras, cuadros y arañas y los edificios construidos en base a este estilo son muy espaciosos y tienen techos muy altos. El Museo del Prado o el Palacio Real son claros exponentes de la arquitectura neoclásica en España.
  • La arquitectura barroca. Bóvedas, curvas y ornamentos por doquier. En el barroco todo se caracteriza por el exceso decorativo. Los detalles son tantos que resulta imposible identificarlos todos a simple vista. De hecho, si alguna vez te has parado a contemplar la Catedral de Santiago de Compostela, probablemente te hayas dado cuenta. Necesitarías días para darte cuenta de todos y probablemente se te escaparía alguno. Además, es habitual la presencia de gárgolas, estatuas y columnas.

Los estilos arquitectónicos renacentista, rococó o contemporáneo son otros que, sin duda, debemos citar, aunque solo sea de pasada. Te invitamos a informarte acerca de ellos y a empezar a valorar su creatividad y originalidad.

Entender los tipos de arquitectura para tomar conciencia artística

En definitiva, la arquitectura es un arte que existe desde que la humanidad dejó de ser nómada para habitar determinados lugares. Por ello, no es de extrañar que, hoy en día, haya tantos estilos diferentes a nuestro alrededor. Solo hay que mirarlos con los ojos adecuados para identificarlos y para valorar su interés histórico y cultural. Esperamos que, con esta pequeña guía, te hayamos ayudado a conseguirlo y a distinguir más fácilmente algunos de los muchos tipos existentes en nuestro país y en todo el mundo.

Pablo C.

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