Las casas sobre pilotes en la arquitectura moderna

Construir una casa elevada sobre pilotes es una opción utilizada por el ser humano desde hace miles de años. ¿El propósito? Conquistar aquellos territorios tendentes a sufrir inundaciones o que, incluso, se sitúan directamente bajo el agua del mar, de un lago o de un río. Aquí vamos a hablarte en profundidad sobre estas maravillas arquitectónicas.

¿Qué es una casa flotante o ‘palafito’

Las casas sobre pilotes son viviendas que, mediante el uso de pilares de madera, hormigón o cualquier otro material lo suficientemente resistente a la humedad, se elevan sobre el suelo. Pueden ser de unos pocos centímetros o de varios metros de longitud, según las necesidades del terreno.

Los palafitos, como también son llamadas en muchos lugares, son los únicos recursos disponibles para edificar en terrenos que, por cuestiones estructurales o estéticas, impiden la colocación de cimientos tradicionales, es decir, bajo tierra. De hecho, lo más habitual es encontrar casas sobre pilotes en:

  • Terrenos pantanosos.
  • Playas.
  • Rocas.
  • Grandes pendientes.
  • Áreas con vegetación autóctona protegida o con fauna salvaje.
  • Paisajes que no se pueden alterar.
  • Espacios cercanos a ríos o con tendencia a la inundación.

Debes partir de la premisa de que las casas edificadas sobre pilares de madera se inspiran en las estructuras de los manglares. Si alguna vez los has visto, te habrás dado cuenta de que no se sostienen de un único tronco para permanecer sobre el agua, sino que buscan varios puntos de apoyo. Esto es clave para conseguir firmeza sobre terrenos inestables e irregulares.

El origen de las casas sobre pilotes de madera

Es seguro más remoto de lo que piensas. De hecho, se sabe que las comunidades que protagonizaron los primeros asentamientos en Centroeuropa durante la Edad de Bronce usaban este tipo de estructuras y llegaron a perfeccionarlas bastante. Fue algo imprescindible para colonizar los lagos alpinos de Austria y Suiza o las áreas pantanosas de Eslovenia.

Asimismo, durante la época clásica, este tipo de construcciones volvió a experimentar un fuerte auge, sobre todo, en la Antigua Grecia y en la ciudad de Pompeya, a la postre devorada por las cenizas del volcán Vesubio. Incluso, si lo piensas, Venecia está construida en base a pilares de madera que sostienen la ciudad. Lo que sucede es que, en ese caso, no sujetan casas particulares, sino estructuras más amplias.

Sin embargo, no solo en Europa surgieron los palafitos. Estos también se encontraban en América. De hecho, en tiempos de la llegada de Cristóbal Colón y de Américo Vespucio al continente, ya existían este tipo de construcciones sobre las aguas del lago de Texcoco (Tenochtitlán, México) y por todo el territorio que hoy se conoce como Venezuela.

Los colonizadores también las pudieron contemplar en el delta del Paraná de Argentina, en la Ciénaga Grande de Santa Marta de Colombina o en las radas marítimas de Chile. Incluso ya existían en Benín, Ganvié y el lago Nokoué dentro de África. Incluso los pescadores de Filipinas, Indonesia y Malasia encontraron en ellas la solución perfecta para combinar su trabajo con su residencia y descanso. Varias civilizaciones que llegaron al mismo punto por caminos diferentes.

La arquitectura sobre pilares vuelve a estar de moda

Tras décadas y siglos en el ostracismo, vemos como cada vez hay más interesados en casas sobre pilares. Los motivos son muchos:

  • Se trata de viviendas prefabricadas y, por tanto, móviles. Pueden cambiarse de ubicación llegado el caso.
  • Es una alternativa habitacional más económica que la vivienda tradicional de ladrillo.
  • Permite residir en lugares en los que, de otro modo, sería absolutamente imposible. Y de forma totalmente segura.
  • Es un tipo de construcción que respeta y protege el paisaje y el medio ambiente en su conjunto.
  • Sus estructuras son inmunes a inundaciones y otros muchos fenómenos climatológicos adversos.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, no solo se construyen casas sobre pilotes con un objetivo funcional, sino también estético. De hecho, se usan pilotes sin que exista riesgo de inundación y sin que el terreno impida la colocación de cimientos tradicionales. Ese espacio inferior suele utilizarse como garaje, trastero, zona de juegos, etc.

Le Corbusier, uno de los arquitectos más influyentes en las tendencias modernas del siglo pasado, fue uno de los principales defensores de estas estructuras y el gran responsable de su evolución y perfeccionamiento.

Casas sobre pilotes: una alternativa habitacional sostenible y muy original

En definitiva, las viviendas edificadas sobre pilares de madera, metal o materiales análogos han demostrado su utilidad, resistencia y durabilidad a lo largo de la historia. De hecho, aún se conservan pilotes en perfecto estado con más de 1000 años de antigüedad. Hasta cuando se derrumbó el campanil de la Plaza de San Marcos allá por 1902 los arquitectos pudieron contemplar que sus cimientos, que eran y son de este tipo, estaban en condiciones óptimas.

Por tanto, aunque a simple vista parezcan más débiles, puede decirse que las casas sobre pilotes son tan resistentes o más que las estructuras convencionales edificadas sobre cimientos de hormigón.

Michael F.

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